Volver a retomar las rutinas físicas tras el postparto

Si buscamos en librerías o en internet encontraremos una ingente información sobre el embarazo, como si esos nueve meses fueran la parte más difícil. Sin embargo, no se habla tanto de un momento igual de fundamental: el postparto. Y es que, después de cuarenta semanas de espera, el bebé llega, y lo hace cuando además el cuerpo de la mujer vuelve a sufrir una serie de cambios a nivel físico y mental, y cuando la falta de sueño y el impacto de que una nueva vida dependa de ti, suponen un cambio radical de vida.

Pese a esta realidad, poco a poco, será necesario volver a sacar tiempo no solo para el bebé, sino también para trabajar en la vuelta a nuestra normalidad. Es por ello que una de las preguntas más habituales es saber cuándo se puede volver a retomar el ejercicio físico, y cuáles estarán más recomendados para la recuperar nuestra forma física.

Una cuestión de tiempo

El parto supone un antes y un después a todos los niveles, por lo que no hay que tener prisa. Es necesario respetar los tiempos del ciclo de la vida, también a la hora de volver a activar las rutinas de ejercicio físico. En este sentido, a todas las mujeres se les prescribe esperar como mínimo la llamada cuarentena, que en realidad son entre 6 y 8 semanas después del parto.

El objetivo es dejar que cicatricen los puntos si ha existido episiotomía, que se dejen de producir los llamados loquios del postparto, es decir, los restos de sangre y placenta que nuestro cuerpo aún necesita limpiar (y que duran entre cincuenta o sesenta días), además de dar tiempo a que nuestros órganos vuelvan a ocupar su lugar.

Hay que recordar que, por ejemplo, el cuello del útero aún seguirá abierto un tiempo si el parto fue vaginal, y que el propio útero tarda unos sesenta días en volver a su tamaño original, dejando que el resto de órganos puedan volverá a acoplarse.  Es por ello que hay expertos que dicen que el postparto, más allá de la famosa cuarentena, engloba casi los primeros cuatro meses tras el parto. Pasada la misma, todo dependerá de las condiciones de cada mujer.

No obstante, empezar a trabajar en la recuperación de nuestra forma física tampoco debe retrasarse mucho. Después del primer año el cuerpo ha agotado su capacidad de recuperación, por lo tanto, los meses posteriores al parto serán fundamentales.

Ejercicios básicos

Respecto a cómo ha de plantearse esta recuperación, las claves han de ser una dieta saludable, ejercicio físico, y un poco de apoyo de fisioterapia si fuera necesario. La vuelta al deporte deberá ser progresiva, no podemos pretender pasar de cero a cien, sino que debemos respetar los ritmos de nuestro cuerpo.

De esta forma, si éramos corredoras, podemos empezar con una carrera sueva en vez de una de fondo, y si lo nuestro era el gimnasio, más que volverá a hacer máquinas, podemos apostar por ejercicios como la bicicleta estática. Po otra parte, seguir una rutina de yoga en casa o de largos paseos, también son compatibles con nuestro tiempo con el bebé en la fase de lactancia, en la que nos cuesta buscar tiempo a solas, por lo que pueden ser una buena forma de comenzar.

Por una parte, será importante practicar ejercicio aeróbico, como natación, running o bici estática de forma moderada, nos ayudarán a perder los kilos ganados durante el embarazo, ya que durante la lactancia, se tiende a retener más líquidos y grasa.

Pese a ello, también será necesario complementarlo con otras actividades para fortalecer nuestra anatomía. No hay que olvidar que se han producido ciertos cambios en la musculatura, puesto que tras el parto algunos músculos se encuentran sobercargados y otros distendidos.

Clases para madres

De esta forma, en esta fase será fundamental reforzar en suelo pélvico, por lo que apostar por ir a clases para aprender a realizar abdominales hipopresivos será más que recomendable. Se trata de una técnica algo compleja, por lo que siempre es recomendable comenzar a practicarla con la ayuda de un especialista.

Otras zonas a reforzar serán las piernas, que han quedado debilitadas; los brazos, que han de cargar el peso del bebé y necesitan fortalecerse; y la espalda, que por la misma razón puede ser un foco de dolor lumbar. Para estos casos, tanto el pilates como el yoga, con una rutina más estricta, pueden ser especialmente beneficiosos.

Asimismo, una vez que el bebé sea más independiente, apuntarse a clases para madres o de posparto resulta una buena idea, ya que el ritmo de los ejercicios estará más adaptado a nuestras necesidades.

Igualmente, en este tipo de actividades, contar con otras mujeres que pasan por un momento similar ayuda a sentirse más acompañada en la experiencia y más comprendida, también a la hora de compartir dudas o preocupaciones, o incluso aprendiendo de las respuestas que reciben las demás.



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