Clase de yoga en Move by Dorta

El yoga como terapia antiestrés

Problemas en el trabajo que nunca se terminan de resolver. Mensajes que se acumulan en el móvil y que no tienes ganas de contestar. Y las tareas de casa que siempre quedan por hacer. El tiempo que no cunde tanto como querríamos, y encima nos culpamos por no llegar a todo. Es lógico que en ese ritmo frenético cada vez suframos más estrés y vivamos con niveles más altos de ansiedad.  Pero en vez de buscar soluciones al problema, tendemos a querer acallar los síntomas medicalizando la vida. La realidad es que hay soluciones más sencillas: sacar tiempo para parar, respirar y concentrarse en uno/a mismo/a, para variar.

No es necesaria una importante inversión de tiempo, puede que solo sean 15 minutos al día, pero la clave está precisamente en tomarse ese tiempo cada día. Siempre y cuando sea un tiempo bien invertido.  Así, uno de los ejercicios que ha demostrado ser especialmente útiles como terapia anti estrés es el yoga, ya que aunque este no es su verdadero fin, está demostrado que su práctica es útil relajando tanto el cuerpo, como la mente.

Cuidar la respiración

La primera idea clave, sin duda, es el control de la respiración. A nivel físico, controlar la respiración ayuda a aumentar el flujo de oxígeno y permite que el cuerpo libere toxinas más rápido.  A nivel mental, la respiración consciente es una forma de trasladar la energía negativa fuera de nuestro cuerpo, en vez de acumularla.

En este sentido, una de las respiraciones más efectivas es la respiración abdominal o diafragmática. La misma se basa en conseguir que el aire entre en nuestros pulmones, haciendo que se desplace al abdomen, por lo que el vientre se hincha. De forma contraria, al expulsar el aire, el vientre se desinfla y se genera una sensación de distensión.

Si bien esta es una de las respiraciones más sencillas, las diferentes asanas o posturas que se realicen durante la sesión de yoga pueden requerir otras respiraciones más específicas, aunque el objetivo de todas ellas es conseguir reeducar el cuerpo para utilizar la capacidad pulmonar en nuestro beneficio.

Asanas adecuadas para la relajación

Si queremos dedicar nuestra sesión de yoga diaria a reducir nuestros niveles de estrés, no solo tendremos que cuidar la respiración, sino también tener en mente una tabla de asanas más específicas para este fin. Estas son algunas a tener en cuenta:

La postura del gato-vaca: Esta es una de las asanas más sencillas, por lo que es ideal para principiantes. Para realizar marjaryasana deberemos situarnos a cuatro patas sobre la colchoneta, con las muñecas en línea con los hombros y con la misma apertura que las rodillas. A continuación, se ha de inspirar profundamente, mientras que, sin despegar las manos y con la cabeza agachada, se comience a arquear la espalda y a contraer el abdomen, conteniendo la respiración unos 10 segundos. Lo ideal es alternar esta asana con la postura de la vaca, que se trata de volver no a la posición original, sino elevando la pelvis y la cabeza, bajando el estómago.

La postura del niño: Conocida comúnmente con este nombre, balasana es una de las asanas más conocidas. Para realizarla, debemos iniciar la postura de rodillas en el suelo, sentados sobre los talones, con las rodillas alineadas con nuestras caderas. De esta forma, en el momento de expulsar el aire, empezaremos a inclinarnos hacia abajo hasta que nuestra frente se apoye en el suelo, estirando nuestra espalda por completo, con los brazos estirados hacia atrás, a ambos lados.

Flexión hacia delante: Las asanas de flexión son especialmente recomendables para reducir el número de pulsaciones y la tensión arterial. En concreto, destaca la postura básica de uttanasana o postura de la pinza, una flexión hacia delante de pie con las piernas juntas, en la que se debe tratar de lograr que las palmas de las manos toquen el suelo.

Sea cual fuere el ejercicio que decidas realizar, lo importante es no hacerlo con prisas, tomarte tu tiempo, centrarte en tu momento y recordar que no hay nada más urgente que cuidar de ti. Todo lo demás siempre puede esperar, aunque solo sea 15 minutos más.

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